Desde las ventanas de los edificios y a lo largo de la ruta, miles de seguidores acompañaron una jornada que se convirtió en uno de los mayores festejos deportivos de la ciudad.
Redacción.- Rod Brind’Amour se quedó sin palabras cuando vio a la multitud que estaba acompañando a los Carolina Hurricanes en el downtown de Raleigh. No era para menos. Los fanaáticos esperaron 20 años para ver a su equipo levantar la Stanley Cup por segunda vez en su historia.
“Estoy en shock”, expresó el entrenador de Hurricanes que no podía creer la cantidad de personas festejando con los campeones de la NHL. El Departamento de Policía de la ciudad estimó que más de 150.000 aficionados asistieron al desfile y concentración de los jugadores.
«No suele pasar, pero me he quedado sin palabras. No me lo esperaba. Era una avalancha de gente entusiasmada”, agregó Brind’Amour citado en la web del equipo.
El entrenador era el único en el conjunto que sabía lo que era celebrar con los fanáticos locales la obtención del título. En 2026 lo hizo como jugador, pero los festejos de ese año no se comparan con los actuales. En ese momento se estimaron que unas 30.000 asistieron al desfile.
Brind’Amour reconoció el valor de que los Hurricanes volivera a levantar la Stanley Cup. “Significó muchísimo para mucha gente, y se notaba. Me alegra mucho que hayamos podido hacerlo por todos, porque claramente estaban muy ilusionados».

Los jugadores quedaron impresionados
En toda la ruta del desfile, que pasó por Hillsborough Street, el Capitolio Estatal y Fayetteville Street, había gente que daba las gracias y festejaba a los jugadores en caravana. Las calles estaban repletas y desde las ventanas de los edificios también se daban muestras de apoyo.
Luego, en la tarima, en City Plaza, los jugadores tuvieron la oportunidad de dirigir algunas palabras hacia los fanáticos. Además, se turnaban para levantar la Stanley Cup y hacer sonar la sirena de «Alerta de Tormenta», una tradición para que el equipo salga al hielo en cada partido.
Jordan Staal, ganador del Trofeo Conn Smythe, como Jugador Más Valioso de los Playoffs, quedó impresionado ante el apoyo de los fanáticos. «No puedo ni describir lo increíble que fue. Sé que todos los demás también quedaron impresionados. ¡Qué espectáculo! ¡Qué día! ¡Qué momento!».
«Fue el mejor día de nuestras vidas, y no puedo creerlo», expresó el extremo izquierdo de los Carolina Hurricanes, Jordan Martinook.

