La derrota puso fin a una tradición que había llevado al «Tri» a sus mejores actuaciones únicamente cuando organizó la Copa del Mundo.
Redacción.- El mítico Estadio Azteca donde se han escrito páginas gloriosas de la historia de los Mundiales, ha sido testigo del fin del sueño de México ante los ojos de su afición y de una Inglaterra que cambió el juego en cuestión de segundos.
La derrota de la selección mexicana 3-2 en octavos de final cayó como un balde de agua fría. Las expectativas eran enormes con este equipo que superó la fase de grupos de manera invicta y sin recibir goles, y que doblegó a Ecuador en dieciseisavos de final.
Pero el destino parecía quedar sellado cuando Jude Bellingham marcó dos goles en apenas 98 segundos durante el primer tiempo.
El inglés abrió el marcador a los 36 minutos con un remate de palomita. Sin tiempo para que el equipo mexicano asimilara el golpe, Bellingham anotó su segundo de la noche con asistencia de Harry Kane.
Julián Quiñones devolvió la esperanza al descontar antes de finalizar el primer tiempo.
En el segundo período el marcador se movió desde los 12 pasos. Kane amplió la ventaja y Raúl Jiménez volvió a acercar a los mexicanos.
Sin embargo, cuando el árbitro principal pitó el final en el Azteca, rebautizado como Estadio Ciudad de México, también decretó el final del sueño de un país en su tercera oportunidad como anfitrión de un Mundial.
La historia como anfitrión
El “Tri” no logró en este certamen alcanzar los cuartos de final, instancia que solo disputó en 1970 y 1986 cuando también fue sede.
En 1970 cayó ante Italia por 4-1, mientras que en 1986 perdió ante Alemania Federal en una tanda de penales tras un empate sin goles.
Meterse entre los mejores ocho equipos, históricamente, era un logro únicamente reservado para Mundiales disputados en casa. Pero la eliminación temprana en 2026 rompió con esa tendencia.
Se acaba la etapa de Javier Aguirre
El seleccionador Javier “Vasco” Aguirre no estuvo con rodeos en la rueda de prensa posterior al encuentro.
«Si hay un responsable de la derrota, soy yo. Ellos (los jugadores) hicieron lo que les pedí», declaró el estratega de 67 años.
El entrenador anunció su dimisión y reconoció que le hubiera gustado que su último partido con la selección no ocurriera en el Estadio Azteca.
Aguirre también adelantó que su asistente Rafael Márquez, histórico exjugador de la selección, tomará las riendas del “Tri” para el próximo ciclo mundialista.
Foto X @miseleccionmx

